Guapa y muy elegante. Así soy yo, Nathalia. Mis amigos dicen que me resulta imposible pasar desapercibida allá donde voy. Que los hombres siempre me miran encontrando en mí la plasmación perfecta de la mujer soñada. Quizás exageran, no sé. Lo cierto es que soy extrovertida y comunicativa, muy afectuosa en el trato y muy dulce y cercana. Y me gusta dejar que mi natural sensualidad vaya aflorando poco a poco. Seguramente esa combinación resulta adictiva. Por eso quien me conoce y trata siempre busca la forma de volver junto a mí.