Bella, sensual, con una mirada a la que asoma la timidez de la juventud pero también las ganas de vivir nuevas experiencias y aventuras. Así soy yo. Me llamo Monalisa y, como la célebre protagonista del cuadro, también en mí un algo de misterioso. Eso, dicen quienes me conocen, es uno de mis mayores atractivos. Desvelar ese misterio siempre es un reto y quien se atreve nunca se arrepiente. Al fin y al cabo no siempre se tiene la suerte de conocer a alguien que, como yo, combina la hermosura, la simpatía y la dulzura de una forma inolvidable.