Hola. Me llamo Lili y vengo de Venezuela. Mi juventud se siente en mi piel, fresca, elástica y de un blanco casi lunar, de esos tonos que parecen brillar con luz propia en la penumbra de una habitación. Me expongo poco al sol; prefiero la sombra, los lugares íntimos, la luz tenue que me hace parecer un fantasma del deseo. Dicen que tengo un aire misterioso, y no les falta razón. No soy de las que cuentan su vida en la primera cita. Guardo secretos, revelo poco, sonrío con complicidad. Me gusta que me descubran poco a poco, capa por capa, hasta llegar a lo que realmente soy. Quien busque una belleza que no grite, sino que susurre, y una compañera para vivir las mejores experiencias, en mí encontrará un universo del que, una vez descubierto, cuesta salir.