Soy Gabriella. Mi cabello rubio enmarca unos ojos verdes que, me han dicho, son mi rasgo más distintivo; en ellos encuentro un reflejo de mi propia calma y, a veces, de la intensidad que guardo dentro. Mi figura es delgada y me muevo con una naturalidad que me hace sentir cómoda en mi propia piel. Tengo algunos tatuajes, son pequeños detalles que se asoman, como secretos que no necesito gritar. No soy de llamar la atención, sino de hacer que quien se fija en mí descubra poco a poco lo que hay detrás de una apariencia tranquila.