Erótica de los coches deportivos de lujo: status y vitalidad

Martes, 23 de Noviembre de 2021

Una de las definiciones que la RAE da a la palabra lujo es la siguiente: "elevada categoría, excelencia o exquisitez que posee algo por la calidad de las materias primas empleadas en su fabricación, sus altas prestaciones o servicios, etc".

Así, para que un automóvil sea catalogado como coche de lujo, debe sobresalir sobre el resto de vehículos tanto por su categoría y excelencia de diseño (tanto interior como exterior), como por sus prestaciones y servicios (velocidad punta, aceleración, fiabilidad del sistema de frenado, sistemas de ayuda a la conducción, posibilidades de infotaintment, consumo...), sin olvidar, por supuesto, la calidad de los materiales que se han empleado, por ejemplo, para fabricar su salpicadero, sus asientos, sus reposacabezas, el techo de su habitáculo...

Sin cumplir todos esos requisitos, y atendiendo a la definición de la RAE, un coche no podría ser calificado como coche de lujo. Nosotros, además, en el caso de los deportivos, añadiríamos un requisito más a cumplir para poder acceder a la categoría de lujoso: su erótica.

Un coche deportivo de lujo es un monumento a la erótica, algo esencialmente sexi. Vamos a explicar por qué.

Coche deportivo de lujo

Los coches deportivos: vitalidad, velocidad y atractivo

En la imagen de los coches deportivos subyace arraigada la idea de vitalidad. Un coche de este tipo pide marcha. Caña pura y dura. No en vano, cuando se habla de vehículos así se habla en muchas ocasiones de su garra. De su carácter. En cierto modo, se le convierte en un ser vivo. En un felino.

La naturaleza de los coches deportivos exige un tipo de comportamiento en ruta y ese comportamiento está absolutamente ligado a la idea de velocidad. Tener un deportivo de lujo y no correr es un pecado. Algo tan inconcebible como salir con una modelo y evitar los encuentros sexuales.

Los deportivos de lujo están hechos para correr, para devorar kilómetros sin apenas darse cuenta, para embriagarse de velocidad. Y en ese tragar kilómetros ebrios de velocidad hay, también, un algo de devorar la vida, de comérsela a bocados, de aprovecharla hasta la última migaja.

Y eso, intentar apurar la vida hasta sus últimas consecuencias, es algo radicalmente sexi. Siempre lo ha sido. Correr con un coche deportivo de alta gama tiene el sabor de la aventura. Quien lo hace es, de alguna manera, un aventurero. Y el aventurero, la imagen que proyecta sobre los demás, es una imagen llena de atractivo.

Comprar deportivo de lujo

Los coches deportivos de lujo: símbolo de status

Pero cuando un deportivo lo es, además, de alta gama, hay otro factor importante a tener en cuenta para valorar hasta qué punto los coches deportivos están íntimamente engarzados a la idea de erótica. Un coche de lujo, sea deportivo o no, es, también, un símbolo de estatus. Y en eso radica también gran parte de su erótica.

Un coche de lujo no vale menos de 50.000 euros. Ya no hablamos de Lamborghinis ni de marcas como Ferrari. Hablamos de coches descapotables de marcas premium como Mercedes Benz, BMW o Audi. Y 50.000 euros no puede pagarlo cualquiera a la hora de comprar un coche.

Quien compra un coche deportivo de gama alta demuestra al comprarlo que ha alcanzado cierto nivel económico. Eso implica un buen trabajo y una buena situación social. Quien conduce un coche de estas características ha sobresalido, por decirlo de algún modo, por encima del común de los mortales. Y eso, para qué negarlo, tiene su atractivo.

Del mismo modo que una imagen vital, activa, aventurera y dinámica resulta más erótica que la imagen de algo sedentario y estático, la imagen del éxito profesional y de la buena situación económica resulta mucho más atractiva que la del fracaso en el trabajo y la de la pobreza o, cuanto menos, la medianía económica.

Mercedes Benz

Por eso, por lo que tiene de símbolo de status, son pocos los hombres que permanecen ajenos a la erótica de los coches deportivos de lujo. En especial eso cobra especial relevancia cuando se ha llegado a esa franja que se denomina "mediana edad" y que señala el tiempo en que la mayoría de las personas entienden que deben empezar a plasmarse los hitos que se han conseguido en la vida.

Este íntimo nexo existente entre la idea de estatus y los coches de lujo lo tienen perfectamente estudiado compañías como Cadillac o General Motors. De hecho, es en base a los estudios sobre dicha relación que estas compañías elaboran buena parte de sus campañas publicitarias y en base a ello, también, que diseñan y lanzan al mercado sus productos.

Tampoco la mujer permanece ajena a la erótica que desprende la idea de status que otorgan los coches lujosos. A la mujer la seduce la imagen de ese hombre triunfador que ha conseguido convertirse en propietario de un deportivo con ese nivel de categoría y excelencia, pero quedarnos estancados en el concepto de una mujer seducida por la imagen de un hombre que conduce un coche deportivo de alta gama es hablar solo de un tipo de mujer.

Cada vez más activa, cada vez más reivindicativa, cada vez más empoderada, también la mujer valora los deportivos de lujo como objetos susceptibles de ser conducidos por ellas.

No podría ser de otro modo, de cualquier manera. La progresiva y siempre enriquecedora y positiva igualdad entre hombres y mujeres va también de esto. Y es que a la mujer también la seduce el mostrar una imagen aventurera, una imagen activa, una imagen vital. Verse y proyectarse sexi. Esto, lógicamente, gusta a la mujer. ¿Y qué mejor manera de hacerlo que al volante de un automóvil de estas características?

Audi RS8

Autoestima, pasión y exclusividad

Finalmente, queremos resaltar tres elementos que incrementan la erótica y el atractivo de los automóviles de gama alta y, en especial, la de los coches deportivos de alta gama. Esos elementos son autoestima, pasión y exclusividad.

De algún modo, estos tres elementos están relacionados con los factores ya analizados anteriormente o se desprenden directamente de ellos. Por ejemplo: alcanzar un determinado estatus y proyectar una imagen aventurera y sexi ayuda, sin duda, a mejorar la autoestima. Poseer un deportivo de lujo tiene un impacto emocional y ese impacto emocional es, sin duda, positivo para aquél que tiene la fortuna de ponerse al volante del mismo.

La idea de pasión, por otro lado, se enlaza directamente con la de aventura. También, por supuesto, con la personalidad de aquellas personas (hombres y mujeres pero tradicionalmente más hombres) que son apasionados y apasionadas de la automoción. Son éstas personas informadas que, sobre todo, valoran especialmente lo que hace referencia a las prestaciones del coche de turno y a los servicios que ofrece.

Todo ello, al final, se resume en una única palabra: exclusividad. Quien tiene un coche de estas características tiene algo exclusivo, algo que no todo el mundo puede tener. Y eso, claro, tiene que ver con el estatus, con la autoestima, con proyectar una imagen especial y única... Y eso, en definitiva, es erótico. Es sexi.

Lamborghini